Llegando a Tokio
Empieza nuestra aventura, cogemos un vuelo en Madrid con destino Tokio, con parada en Roma. El vuelo sale con retraso y al haber poco tiempo entre la llegada a Roma y la salida del vuelo a Tokio, cuando llegamos al embarque nos estaban esperando, éramos casi los últimos. Llegamos al avión y nos esperaban 12 horas de vuelo, que entre pelis, juegos y cabezadas, no se hicieron pesados.
Aterrizamos en Tokio y lo primero que nos piden al llegar es rellenar un documento indicando nuestros datos, donde nos vamos a alojar y cuánto tiempo. Desconocíamos este documento, que se puede hacer online y presentar un QR a tú llegada. En esta web lo podéis rellenar: https://vjw-lp.digital.go.jp/en/
Una vez pasado el primer control y mientras recogemos la maleta, nos indican que hay que rellenar otro documento indicando si vamos a entrar algún bien a Japón, también se puede hacer online en la dirección anterior. También vemos trabajadores indicando que no podemos entrar comida fresca (fruta, carne, etc), ni plantas, ni animales (había un perro rastreando esto), así que nos toca tirar los plátanos que teníamos.
Nos llega la maleta y el primer contratiempo, mi móvil no reconoce la tarjeta SIM que llevaba para tener datos en Japón (imprescindible). Preguntando en el aeropuerto encontramos dos tiendas para comprar otra tarjeta, el precio es más elevado que el pagado en España, 7000 yenes por 16 días de datos ilimitados. En España nos costó unos 5000 yenes.
Una vez resulto el problema es momento de conseguir más yenes. En la oficina de cambio del aeropuerto cambiamos 100€ y no nos dieron mal cambio, unos 3 euros menos que el valor real. También había cajeros de 7bank y algún otro para sacar yenes. La próxima vez que necesitemos yenes probaremos el 7bank que hay muchos por Tokio.
Siguiente reto, llegar al hotel. Ya con datos en el móvil (había zonas de Wifi Gratis en el aeropuerto también) consultamos Google Map para ver la mejor ruta para llegar y nos indica el metro, así que a unos metros de la llegada del aeropuerto ya estaba la estación de metro.
Aquí decimos comprar unas tarjetas Pasmo Passport: https://www.pasmo.co.jp/visitors/en/
Son tarjetas recargables para no tener que andar sacando tickets, las tarjetas cuestan 1500 yenes, que es el saldo con el que están precargadas. Hay que tener en cuenta que no devuelven el dinero que metas, por lo que hay que ir con ojo con el saldo. Cada vez que pasas por una entrada de metro te indica el saldo y al salir, te dice cuanto te ha costado y cuánto te queda. Si no tienes suficiente saldo a la salida, hay unas máquinas para poder cargar lo que necesites antes de salir. La tarjeta se puede usar en toda Japón, tanto en metros, como trenes e incluso en tiendas, tienes que buscar su símbolo indicativo.
Las tarjetas no tienes que devolverlas, te las puedes quedar de recuerdo, las nuestras eran de Hello Kitty.
Una vez dentro del metro nos subimos en el que creíamos que era el que nos llevaba cerca del hotel siguiendo las indicaciones de Google, pero no las tenía yo todas conmigo y efectivamente, después de unas paradas el metro se desvió hacia otro lugar, por suerte iba pendiente y viendo la posición en Google Map y me di cuenta. Nos tuvimos que bajar en la siguiente estación y coger otro metro. Es verdad que está todo indicado en inglés, pero hay que tener cuidado porque es un poco lioso las líneas de metro. Nos dimos cuenta que hay unos trenes llamados express que solo paran en las estaciones más grandes, si tú trayecto es largo, seguramente te compensa esperar a estos express, ya que nosotros nos montamos en uno que no era express pero que también llegaba a nuestra parada, pero era sumamente lento. Paraba en muchísimas más paradas que el otro y en cada una demoraba unos 5 minutos o más en salir. Finalmente tuvimos que bajarnos en una estación donde paraban los express para coger uno de estos y por fin, después de casi una hora llegamos a nuestra parada. Ya solo faltaba andar 10 minutos al hotel.
Salimos del metro, por cierto, bastante cómodo, muchas escaleras mecánicas o ascensores que se agradece al llevar maletas y ya pisamos las calles de Tokio. Lo primero que te llama la atención, la limpieza, está todo impoluto, incluso el metro está muy limpio. Empezamos a caminar y llegamos al hotel (después de que el GPS nos la jugará una vez más), como todo en Tokio, en la recepción nos acompañan a una pantalla donde tenemos que indicar nuestros datos y escanear el pasaporte, aquí nos dan ya los tickets con un QR para todos los días de desayuno. Subimos a la habitación y vemos que es bastante pequeña, pero bueno, para dormir y ducharnos suficiente. Lo primero que hacemos es probar los WC con su tapa caliente (lo he desactivado, no me gusta) y sus chorritos. El papel higiénico es extra fino, así que recomiendo usar primero el chorro.
Son las 3 de la tarde y no hemos comido, pero hacía poco que desayunamos en el avión y como era un poco tarde para comer en Japón (comen de 12 a 14, aunque había sitios abiertos) decidimos comer algo de lo que tenemos y así no perder más tiempo, ya que anochece pronto y así cenar más temprano para a las 8-9 de la tarde acostarnos, que estamos cansados y adaptándonos aún al horario.
Nuestra primera parada será el barrio de Sibuya y el parque Yoyogi, que al ser domingo leímos que estaba muy animado.
Cogemos el metro nuevamente, más atentos y con mejor suerte está vez y en 25 minutos estábamos ya en el cruce de Shibuya, abarrotado de gente. Decidimos pasear hasta el parque Yoyogi y ya empezó a oscurecer. Al llegar al parque sobre las 16:30 vimos que ya estaban desmontando lo que parecía un inmenso mercadillo Japonés con multitud de puestos.
Seguimos dando un paseo por el parque, que es inmenso y está lleno de gente, ya se puede apreciar el cambio de color en las hojas de algunos árboles, el llamado Momiji. Ya la noche se ha cerrado, así que decidimos volver a Shibuya para ver las luces y dar un paseo.
Increible, que cantidad de luces, carteles luminosos, música y tiendas de lo ma variopinto. Muchos bares y zonas para comer también. Entramos a cotillear algunas tiendas, todas con cosas muy llamativas y coloridas, haciendo tiempo para cenar temprano. Mirando recomendaciones (https://www.japonalternativo.com/blog/donde-comer-tokio/restaurantes-baratos-comer-tokio/), nos decimos por probar los típicos bares de sushi con cintas de Japón, conocidos como Kaiten sushi, en concreto fuimos a Uobei, muy cerca del famoso cruce de Shibuya.
Llegamos temprano sobre las 18:30 y no tuvimos que esperar, nos dieron nuestros números de asiento y nos sentamos frente a la cinta transportadora que te trae los platos. Tienes una tablet donde indicar la comanda y cada plato tiene un precio, lo normal era entre 150 y 300 yenes, un euros o dos al cambio en esas fechas. La comida estaba buena, gran cantidad de pescado en el sushi y el precio fue bastante asequible, 3800 yenes los dos, unos 24 euros, no está nada mal.
Al salir ya habia una cola de personas esperando para coger mesa.
Ya no podíamos más y fuimos de vuelta al metro para volver a casa y dormir, que el viaje solo acababa de empezar.
Comentarios
Publicar un comentario